miércoles, agosto 05, 2015

Granada mágica

En Granada mi pasado me persigue también. Lo que sobresale en la ciudad es la Alhambra, con reminiscencias árabes, y la catedral católica, pero en el centro me encontré con un pequeño museo sobre la historia judía de la ciudad. El guía me explicó que además de los árabes y los católicos, en esa ciudad hace mucho tiempo vivió una comunidad judía ahí, y que fueron expulsados en tiempos de la inquisición, o convertidos al cristianismo, y que es por eso que hicieron el museo, pues en la ciudad no quedan rastros de ese judaísmo. Lo que exponen pertenece a la colección de una familia cristiana que se interesó por el tema. Lo más sobresaliente, una Torá con más de 500 años de antigüedad, una de las más antiguas de Europa me explican. Tiene un color de libro antiguo, y parece como si al tocarla se pudiese desvanecer y convertirse en polvo.

En una pared colocan los apellidos sefaradies, una investigación sobre los posibles nombres de aquellos tiempos, y de pronto aparece mi apellido paterno. ¿Paterno? Mi lado judío viene por parte de mi madre. Se que la familia de mi padre viene de España. Raras conexiones.

Por otro lado, la Alhambra es hermosa. Es un conjunto de varios edificios, todos diferentes entre sí, con jardines árabes y fuentes. Voy a la visita de la tarde, pues los boletos están agotados, es temporada alta. Me toca el calor más intenso, pero no importa, es hermoso. Hay una gran casa donde vivió Carlos V, una torre donde los reyes de España Fernando e Isabel hicieron honores, y se me enchina la piel de nuevo. ¿En verdad los reyes católicos que estudiamos tanto en la escuela estuvieron parados justo donde estuve? Ese imponente sentimiento ha estado constantemente conmigo durante el viaje. Lo más impresionante de todo son los palacios nazaríes. Enormes paredes y techos decoradas con finos adornos árabes, fuentes hermosas con flores y baños árabes muy antiguos. Se siente historia también ahí. 

En la calle, bailaores flamencos adornando el atardecer con sus cantos y palmas. Es hermoso, tanto Granada como Sevilla tienen flamenco por doquier, vestidos, sombreros, castañuelas, guitarras. Sin embargo, por las vacaciones mucha gente se va a la playa y cierran los comercios, por tanto abundan turistas pero la gente local no está. Todo agosto es así, me explican. Mala fecha para venir a estas ciudades, demasiado calor y pocas cosas que hacer. Aunque el destino lo quizo así, por algo será. Y mi próxima parada es las playas de Portugal, con mucho calor también, pero hay aire pues está ya cerca del océano. A seguir disfrutando la vida.