lunes, julio 06, 2015

Bélgica de colores

Bélgica, lugar de chocolate, cerveza y waffles. Pero también de diversidad étnica. Veo en las calles tres tipos principales: los belgas, todos güeros, delgados y muy blancos; los negros, con piel súper obscura, provenientes de África; y los musulmanes, hombres árabes y mujeres cubiertas de pies a cabeza. 
Los primeros, viven en una cultura igualitaria, donde las mujeres desde hace tiempo hacen valer sus derechos y tienen las mismas oportunidades que los hombres; sin embargo, por lo que me cuentan, aún es difícil para las nuevas generaciones adaptarse a una búsqueda de pareja sin los estereotipos "de antes". Las chicas quieren tomar decisiones y vivir su vida sin tener que depender de un hombre. Los chicos, temen mostrarse caballerosos o atentos pues puede ser tomado de una mala manera, como "machistas" o dominantes. Los chicos salen de sus casas jóvenes, sus padres quieren independencia y vivir su vida sin tener que mantener a sus hijos ya adultos. Pero esta forma de ver la vida, repercute en que los adultos mayores están olvidados, muchas veces en asilos o solos en sus casas, pues las familias no las veo tan unidas, al menos como las mexicanas.
Los segundos, se mezclan con la sociedad y son parte de ella, pero en su forma de vestir expresan una libertad, desinhibición y misticismo especiales.
El tercer grupo es el que me llama mas la atención. Los hombres sobresalen pues hablan más fuerte, son mas rudos, y tienen una mirada de desconfianza. Las mujeres, todas cubiertas con vestidos muy amplios de solo una pieza, y cubiertas de la cabeza sin que un solo cabello se asome, me parecen bastante mas libres que las mujeres musulmanas que vi en medio oriente. Manejan carros, van a Zara a comprar ropa, y pasean con sus amigas no tan religiosas en mini falda. Claro que tan solo es una apreciación, no platiqué con ninguna de ellas. 
Y hay un cuarto grupo anexo: los turistas, que van y vienen con sus enormes mochilas de un lado a otro, con mapas y caras de confusión, buscando un cambio en sus vidas rutinarias, por aunque sea algunos días.
Ñ